Para poder hablar de lo que es un campamento de Colonia, debemos responder primero a una pregunta fundamental... ¿qué son los niños?

Los niños son la más pura fuente de magia que podamos encontrar, capaces de imaginar todo lo imposible, y de crear todo lo inimaginable. Están construidos de sueños e ilusiones, deseando descubrir lo que les rodea y compartir la felicidad que los caracteriza con el mundo entero. Además, son contagiosos. Son capaces de contagiar a múltiples personas de todas las edades esa inocencia y felicidad, esas ganas de comerse el mundo y de participar de forma activa en él. Sin embargo, también tienen una gran responsabilidad que aún no saben... son los que, en un futuro, cambiarán el mundo.

Un campamento es toda una experiencia de vida a través del juego. Durante los días que dura el campamento, se llevan a cabo numerosas actividades que permiten que el niño se divierta, aprenda y experimente. Cada día será algo nuevo para ellos, un reto (a ellos les encantan los retos) y se encontrarán con días tan apasionantes e increíbles como el día del grupo, donde todas las secciones se mezclan y se dividen en equipos. Tendrán que superar varias pruebas a modo de gymkana, una mezcla de colaboración, ayuda, diversión y sonrisas que hace que sea un día realmente especial.

No podemos olvidarnos también del día del indio. Durante este día todos nos convertiremos en indios integrantes de una gran tribu, con nombres en clave y lenguaje primitivo. Nos disfrazaremos pintándonos la cara como buenos indios, utilizaremos ropa especial que llevaremos expresamente para este día, la decoraremos con pintura para que sea nuestro símbolo indio personal, y realizaremos juegos y actividades durante todo el día, en las que se utilizarán ciertos objetos que los niños aman: los globos de agua.

Vivimos también una noche que siempre es especial: la velada. Durante este momento, cada sección se encargará de representar y de animar a la caída del sol lo que ellos elijan, a modo de reunión entorno a los pequeños focos o linternas que hacen que sea una experiencia mágica. Esto es solo una mínima parte de lo que representa un campamento Scout, ya que cada día está lleno de momentos únicos y divertidos para todos los niños.

Cuando hablamos de lo que significa el campamento para los castores, debemos decir que es algo “distinto”. Para los castores, un campamento de verano es algo totalmente nuevo y diverso de aquello que conocen. Jugarán, se divertirán… Y aprenderán y madurarán enormemente. Cada día deberán afrontar situaciones que para ellos son nuevas, deberán lavarse los platos después de cada comida, recoger la mesa, ayudar a los compañeros que lo necesiten, asearse solos, etc. En estos días, aprenden a tener una independencia envidiable, a socializar y mejorar las relaciones que tienen con los demás, ya que se trata de una convivencia, y tendrán que aprender el verdadero sentido del lema que los acompaña durante toda la etapa: compartir. Todo esto lo harán en un ambiente festivo, de juego, actividades, bailes, teatro… Y de mucho cariño.

Todo ello hace que el campamento de los castores sea realmente especial, será el único momento en el que puedan vivir algo así, ya que al pasar a secciones mayores todos los juegos y demás actividades se irán volviendo más serios y con otro tipo de enseñanzas, propias de la edad y madurez que los niños va adquiriendo con el tiempo.

Volviendo a lo que decíamos antes, los niños son el futuro del mundo. Son los que algún día se convertirán en médicos, maestros, policías, bomberos, ingenieros… Pero antes de todo ello, deben convertirse en personas. Nos sentimos profundamente agradecidos con todos los padres y madres que nos permiten en cada reunión, convivencia y campamento, colaborar y ser participes en una parte tan importante de la educación de su tesoro más preciado: sus hijos.

Muchas gracias por todo. Buena caza y largas lunas.

 

El Kraal de Scouters de Colonia